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| Las armas del 'Charles de Gaulle' |
| 22.06.12 - DANIEL VIDAL | |||
DE PELÍCULALos vecinos alardean de portaaviones en su primera escala en España. Gadafi fue el último en probar su poderío ![]() El 'Charles de Gaulle', durante su misión en Libia. SOBRE ESTAS LÍNEAS, FONDEADO EN AGUAS DE CARTAGENA. :: ANTONIO GIL / B. TESSIER / R. MARTÍNEZ El comandante Hervé 'Camel' Hamelin, jefe de los pilotos, pasea tranquilo por la cubierta -y a la vez pista de aterrizaje- del portaaviones francés 'Charles de Gaulle'. Luce moreno náutico, sonrisa deslumbrante, gafas de sol de marca y mono de vuelo con galones. Observa divertido la nube de periodistas y fotógrafos que acaba de invadir el barco. Tampoco muestra un ápice de envidia por los cientos de marineros que vuelven de unos días de descanso (o desenfreno) en Cartagena, Alicante o, como dice el técnico de mantenimiento Florian Gagneur, «de tres largas noches en Benidorm». El portaaviones se estrenó en 2001. 'Camel' sobrevolaba Kandahar con su avión, un Super Étendard, y fue atacado varias veces por las baterías antiaéreas de los talibanes. Su destreza a los mandos del caza francés, un modelo muy parecido a los que empleó la Armada Argentina para bombardear los buques británicos en Malvinas, le salvó de una muerte que sí alcanzó a algunos compañeros. Solo cuando habla de ellos, en un perfecto español, a 'Camel' se le tuerce la sonrisa, más parecida a la de Tom Cruise en 'Top Gun' que a la que se le presupone a un comandante del ejército galo. Embarcar en el 'Charles de Gaulle' es como entrar en una película. Su proceso de construcción da para un buen guión de Hollywood, con experimentos nucleares y espionaje a lo 'James Bond' de por medio. Que Francia encargara en la década de los 80 el primer portaaviones -no americano- propulsado por dos potentes reactores atómicos despertó recelos en otras fuerzas militares. En el Reino Unido, especialmente. Y la curiosidad mató al gato. Al parecer, unos agentes del servicio secreto británico MI6 fueron descubiertos en 1993 mientras 'inspeccionaban' los reactores nucleares del portaaviones. Su disfraz de ingeniero no coló. Acabaron detenidos. No ha sido el único contratiempo que ha tenido que superar la joya de la 'Marine Nationale', «el portaaviones más bonito del mundo», según se despachó el almirante Bruno Domeocq. El jefazo, vamos. Algo de chovinismo sí que hay, pero el coloso de 4.500 toneladas con puerto en Toulon, en la Costa Azul, es una obra de arte naval, una de las más modernas del mundo, con capacidad para 40 aviones -de varios tipos- y una tripulación de 1.950 personas. La batalla política por asignar nombre al barco marcó su 'partida de nacimiento': En un principio se iba a llamar 'Richelieu', pero Chirac borró de un plumazo la idea original y decidió rendir homenaje al expresidente francés, líder de la resistencia frente a los nazis. Poco después de su botadura, tuvo que regresar a los astilleros para reforzar el blindaje antiradiación de los reactores. Desde 2001, los problemas se los ha dado al enemigo. El malogrado Gadafi y sus leales, el año pasado, han sido los últimos en probar su contundencia. Con la Armada Esta semana ha fondeado en aguas de Cartagena (su carácter nuclear no le permite entrar en puerto). Pero no hay que asustarse. El 'Charles de Gaulle' navega por España haciendo amigos por mucho que franceses y españoles se jueguen mañana 'los cuartos' en la Eurocopa. Después de hacer escala en nuestro país -la primera que se produce en sus 11 años de servicio, y tras recorrer una distancia similar a 18 vueltas al mundo-, el buque insignia francés realizará unas maniobras en el golfo de Cádiz en colaboración con la Armada española, huérfana de portaaviones. Al menos, de los útiles. El único en nómina, el 'Príncipe de Asturias', sigue en la base de Rota esperando la carta de jubilación y el sustituto, el LHD 'Juan Carlos I', aún es carne de astillero. La siguiente parada del 'Charles de Gaulle' es Marruecos y, en el caso de Hervé 'Camel' Hamelin, un cambio de destino tras 15 años de brillante servicio militar. «Voy a una base naval en Francia. En el último año, solo he estado un mes en tierra. Ahora me toca ver más a mi mujer y a mis hijos». Y tener más motivos para sonreír. ![]()
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