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| Tomás Diago, fundador de Softonic: «No quiero ser el jefe de la mafia» |
| 29.05.10 - LA VERDAD | |||
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Tomás Diago trabajó dos meses como camarero y nunca más ha vuelto a ser subordinado. No tiene despacho, sólo una mesa como los demás
Tomás Diago tiene 35 años y Softonic nació de su proyecto de fin de carrera. :: FOTOS: VICENS GIMENEZ Antes de convertirse en jefe, Tomás Diago tuvo uno. «Trabajé dos meses como camarero para comprarme un ordenador y ya tuvimos alguna discusión». Hoy dirige una empresa de 181 trabajadores sin levantar la voz. No tiene despacho, sino una mesa como la de los demás. Encima, papeles y una bolsa de nueces peladas, «que dicen que son buenas para el corazón». Claro que muchos sustos no tendrá con 21 millones de euros de facturación al año... -¿Rinde más un trabajador contento? -Salen más y mejores ideas. En una empresa del conocimiento como ésta, la calidad es esencial y se aprovecha mucho el poder mental de todos. -Si no lo dice usted, nadie diría que es el jefe. ¡No tiene ni despacho! -No, aquí nadie tiene despacho, estamos todos juntos. No se ve a simple vista quién es el jefe. Quizá yo tenga un poco más de espacio pero nada más. La gente viene a hablar conmigo cuando quiere. -No es un jefe de ésos que cuando te llama suele ser para echarte la bronca. -No, nada de eso. La juventud influye. Yo tengo 35 años, no 50, y los de mi generación quizá somos menos... -¿Rígidos? -Sí. No somos jefes de mando y control. No intentamos que se nos vea como los jefes de la mafia, como ese jefe que manda muchísimo. Tenemos un estilo de dirección más moderno, más participativo. -¿Jefes y trabajadores son amigos? -Con algunas personas he llegado a hacer amistad. Suelo ir a comer con gente del equipo de dirección y con otros que no lo son, aunque también hay cierta soledad en ser jefe porque a veces hay que mantener las distancias. -Vamos, que no se apunta a las partidas de futbolín. -No me gusta mucho, pero si ponemos una sala de ping-pong sí jugaré. -Futbolín y consola en una empresa de veinteañeros... ¡Menudo peligro! -Somos un grupo de trabajadores muy jóvenes, de la generación del futbolín, y lo pusimos hace cuatro años para que ayudara a crear un buen ambiente laboral, para que, además de trabajar, se pudiera disfrutar con los compañeros de trabajo. Es importante compartir esos momentos, ayuda a crear equipo. Queremos que Softonic sea como una segunda casa. -Masajista gratis, seguro médico, ayudas económicas por hijos... ¿Cuánto cuesta mantener todo eso? -Es una inversión importante, pero merece la pena. Queremos que la gente no se vaya de la empresa y eso tiene un coste. Perder a algunas personas sería un drama, no podemos permitirnos que la gente esté descontenta. -¿Cuándo fue la última vez que se marchó un trabajador? -Hace cinco meses se fueron dos personas para montar su propia empresa. ¿Gente que se haya ido a otra compañía? No recuerdo, diría que hace mucho tiempo. -¿Pagan bien en Softonic? -No estamos en la parte baja del mercado, sino por encima de la media del salario mínimo que establece el Estado. No son mileuristas, nadie cobra menos de 20.000 euros brutos al año. -Menos los becarios... -No tenemos muchos porque buscamos a gente ya muy bien preparada. Formamos a algunos universitarios de último año de informática para que se puedan incorporar a la empresa al cabo de seis meses. Pero habrá cinco, no más. Y sí cobran. -¿Nunca surgen conflictos? -No. ¿Tiene que haber conflictos en todas las empresas? -Hasta en las mejores familias... -Hacemos charlas cada viernes, tenemos al día a la plantilla. Queremos que estén informados e implicados y escuchamos sus consejos y sus ideas. -¿Qué hace a Softonic mejor que a las demás empresas del país? -Tenemos muchos puntos fuertes y uno es la credibilidad de los jefes. Los trabajadores confían en sus jefes porque demuestran que saben lo que hacen, les escuchan, son buenas personas. Aquí la gente no son recursos humanos, son personas. -¿Sabe el nombre de los trabajadores? -No, soy malo con los nombres, pero me acuerdo de unos cien. De las caras, sí. ![]()
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