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Alfonso, mi niño
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20.05.12 - :: ISABEL IBÁÑEZ

«Nadie daba un duro por el crío. Me vio, gritó y yo me lancé a la cama y le abracé». Hace diez años el actor Eduardo Gómez conoció a un niño enfermo de cáncer en el hospital. Se han vuelto íntimos

 Alfonso, mi niño

El actor, su novia, Alfonso y su familia en el Asador Donostiarra de Madrid.

Eduardo Gómez nos tiene acostumbrados no solo a Maxi, el personaje ocurrente y salaz que convive con una muñeca hinchable en 'La que se avecina' (Telecinco), sino también a esa faceta suya de 'entertainer' que prodiga por los platós; esa forma de hablar y de darle gracia a cualquier cosa que levanta el programa. Lo mismo confiesa en 'El hormiguero' (Cuatro) que le roba los tangas a su novia Jessica, de 23 años (él tiene 60), cuando los suyos están sucios -«me pongo los de mi piba y me quedan de puta madre»-, que bromea con que lo que les da a las mujeres es... «lástima». Por eso, fue entre chocante y emocionante ver su otra cara hace unos días en 'Hay una cosa que te quiero decir', el espacio que conduce Jorge Javier Vázquez y que consiste en llevar a una persona para recibir una sorpresa de alguien que le quiere. En su caso, Alfonso García, un chico de 22 años que lleva desde los 11 luchando contra el cáncer. Eduardo es su amigo. «Mi único amigo», rectifica. Cuando su madre le pidió un autógrafo, él quiso subir a la habitación del hospital para conocer al pequeño. Hoy está identificado en la agenda del móvil del actor como 'Alfonso, mi niño'.

El artista «detectó algo» cuando aquella mujer que le había asaltado en una cafetería cercana al hospital Gregorio Marañón se alejaba con su autógrafo. Ella, María Díaz, recuerda lo que le costó lanzarse: «Al verle, pensé: 'madre, qué ilusión le haría a mi hijo', y aunque me daba mucha vergüenza me lancé. Me lo firmó y se retiró a comer en una especie de reservado. Yo volví con la persona con la que estaba. Y de repente, ésta me dice que el artista se me estaba acercando por la espalda». Eduardo Gómez confiesa: «Enseguida noté algo, no sé lo que fue, pero intuí que algo pasaba. Rápidamente salí detrás de ella y le pregunté si todo iba bien. Y me contó». «Entonces -recuerda la madre- me preguntó si podría subir a la habitación para verle. Yo no podía creerlo. Le dije que Alfonso estaba con 39 de fiebre, pero que se le iba a quitar de repente cuando apareciera».

El joven ve 'La que se avecina' por la mañana, a la hora de comer y por la noche, a través de las distintas cadenas que siguen emitiéndola. «Bueno, también pongo películas de kárate y la serie 'Los protegidos'. Pero me gusta mucho su personaje, y me hace mucha más gracia, más desde que le conozco, porque en realidad es como él». Eduardo Gómez es uno de esos ejemplos de que nunca es tarde para empezar algo. Llegó a la interpretación entrado en los 40, gracias a que acompañó a un amigo a una prueba para 'Ay, señor, señor'. Le pidieron que dijera unas frases y sorprendió a todos, al parecer especialmente a Andrés Pajares. Y se convirtió en actor. Antes había sido vendedor de enciclopedias, camarero, conductor, albañil, dependiente en unos grandes almacenes donde le pillaron llevándose algo... «Me pagaban tan poco que había que compensar», bromea, aunque con aquella historia lo pasó muy mal. «He hecho de todo, pero nada me gustaba hasta que descubrí esta profesión con la que ni siquiera había soñado. Si yo quería ser torero... Pero ser artista me ha hecho muy feliz, y encima tenemos la suerte de poder hacer felices a los demás». Dice que la gente por la calle le dice cosas maravillosas... ¿Por qué le quieren tanto? «No lo sé, quizás notan que no soy mala persona».

«¡Con un cariño!»

Con aquel autógrafo surgió una historia hermosa en medio de una tragedia que había comenzado dos años antes, cuando Alfonso tenía solo 11. Bueno, en realidad antes, porque la de Alfonso no es la única pena que arrastra María. Su otra hija, Mónica, de 27 años, nació con graves problemas (artogriposis y microcefalia) y permanece en una silla de ruedas sin poder hacer nada por sí misma. Alfonso llegó al mundo cinco años después sin problemas. María se sentía «culpable por no poder atenderle mejor, pero estaba volcada en Mónica». Y se pone a llorar al recordarlo, sobre todo cuando llega al relato del momento en que su niño, tan sano, estaba un día jugando al fútbol junto al portal de casa y recibió una patada en el muslo. Ahí empezaron doce años de sufrimiento que se cumplen en agosto.

El golpe, que le dolió de una manera extrañamente intensa, se convirtió en un hematoma gigante que duró tres meses y que resultó ser un sarcoma. Un tipo de cáncer que ya no le ha dejado en paz y que le ha llevado al quirófano tres veces para operarle de la pierna y otras once de la metástasis de pulmón que ahora le atenaza. Y no ha salido de una quimioterapia cuando ya entra en otra. El niño no volvió al colegio.

Cuando el actor abrió la puerta de la habitación de Alfonso... «me encontré un panorama dantesco. Debía tener como 42 de fiebre. En su camita sin moverse, nadie daba un duro por él y sigue ahí luchando, luchando... Al verme, empezó a dar saltitos, a gritar y yo me lancé a la cama y me puse a gritar también con él. Nos abrazamos». María lo veía todo desde la barrera: «Oí a mi hijo gritar. Y luego vi cómo Eduardo lo acariciaba... ¡con un cariño! Le dio un medallón de la Virgen de Guadalupe y ya no nos hemos separado de él». Pero la cosa no acabó al salir de aquella habitación. «Cuando me iba por el pasillo me vieron otros niños que también estaban ingresados y fue todo increíble. 'Mira quién es', decían y se acercaban a mí. Cuando llegué a casa y me senté en el sofá caí en estado de shock. Estos encuentros te cambian la vida».

Sin trabajo ni ayudas

Alfonso dice que el actor es una «buenísima persona. Muy atento, siempre pregunta qué tal estoy y me da muchos ánimos. Me ha hecho muchos regalos, pero el mejor es una camiseta del Alicante que usó en un episodio y que tengo puesta en la pared. ¿El mejor día juntos? Todos, cualquiera de los que charlo con él». «Cada vez que hablan, Alfonso coge ánimos para dos días», reconoce su madre. Ella también considera que Gómez «es un tipo excepcional. Nos llevó el verano pasado a comer al Asador Donostiarra de Madrid. Allí conoció a mi hija y si vieras con qué amor le acariciaba la cabeza... Y su novia, Jessica, es igual».

A María se le pasó por la cabeza ir a 'Hay una cosa que te quiero decir'. Dudó entre eso o acudir al plató de 'Sálvame', donde hay una sección para ayudar a familias en situaciones difíciles. La suya lo es: el marido de María, el padre de Alfonso, lleva en paro tres años. Justo acaba de encontrar trabajo para dos meses, 2.000 euros en total. Y aseguran no recibir una ayuda periódica: «Solo 500 euros que nos dan un mes sí y dos no, con lo que no puedo contar con ello», explica la madre.

El actor se quedó de piedra con la sorpresa de 'Hay una cosa que te quiero decir'. Aparecía serio, como pocas veces se le ve. «Tanto, que yo pensaba que se había enfadado», asegura María. Pero era por la emoción; tenía que mirar hacia arriba para evitar que se le desbordaran los ojos. «Por estas cosas merece la pena vivir y estar en este mundo. Me he quedado sin palabras, y que yo me quede sin palabras es bastante complicado. Pero Alfonso va a tirar millas y va a salir todo de puta madre», soltó. El chico está recibiendo un tratamiento experimental en el 12 de Octubre que hace unas semanas le provocó una hepatitis y un coma de dos días del que los médicos pensaban que no saldría. Su madre, sí: «Yo les decía que si no había podido con él el cáncer no lo iba a hacer una hepatitis». Eduardo llamaba a María de madrugada para saber cómo iba el chico. Y, como siempre, luchó y venció. Su fortaleza es envidiable. A su madre le ha dicho que, si por casualidad se fuera antes que ella, que no lo entierren, que lo incineren y que esparzan sus cenizas en el campo del Barça, donde juega su Messi. Y que cuando salga a la calle mire hacia el cielo y diga 'Te quiero'.

En el programa se planteó que el chico hiciera un 'cameo' en la serie, pero no hay nada confirmado. «A mí me encantaría, sería lo que más me gustaría del mundo», dice él. Lo que sí se avecina es una salida en verano para que el actor lleve a comer o cenar a toda la familia. «Después le meteré en el descapotable y le llevaré por Madrid de cachondeo». Aunque a Alfonso le baste con una llamada de su único amigo, «porque con amigos así es como si tuviera mil amigos». Si alguien quiere sumarse, éste es su email: alfonsogarciagildiaz@gmail.com.

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