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| El pibe que sacude a España |
| 20.04.12 - :: MARCELA VALENTE | |||
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Ojito derecho de Cristina Fernández, este doctor en Económicas de 41 años, siempre con atuendo informal, está detrás de la nacionalización de YPF
Axel Kicillof, el martes en el Senado argentino. :: MARCOS BRINDICCI/REUTERS En mangas de camisa.Tiene 41 años y es padre de dos hijos, pero su aspecto se corresponde más bien con el de un joven que acaba de dejar atrás la adolescencia. Esta semana sorprendió a más de un senador al aparecer en mangas de camisa en un foro en el que se impone el traje y la corbata. Defendía la expropiación de YPF. Como Néstor. A la presidenta, tan preocupada siempre por su arreglo personal, parece no importarle demasiado el aspecto de Axel Kicillof. Al fin y al cabo, ya admiraba el descuidado 'look' de su esposo, el fallecido Néstor Kirchner, a la hora de elegir vestimenta y calzado. Luce patillas tipo Elvis y lleva varios botones de la camisa desabrochados. Los congresistas, muchos de ellos veteranos políticos, se quedaron anonadados al comprobar que ese es el perfil que triunfa ahora. El que encandila a la presidenta desde hace meses. Tontos pero No Tanto (TNT) se llamaba la agrupación estudiantil que fundaron Axel Kicillof y otros jóvenes universitarios en los años 90, cuando Carlos Menem privatizaba empresas públicas para terminar entregando a Repsol el tesoro mayor, la petrolera YPF. La TNT logró una victoria histórica al desplazar de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) a la tradicional Franja Morada, vinculada a la hoy opositora Unión Cívica Radical. Aquel triunfo fue premonitorio del porvenir que esperaba a Kicillof, protagonista hoy de la escena política argentina. En una carrera vertiginosa, este economista de 41 años, con patillas y aversión por la corbata, ha sido el respaldo de la presidenta Cristina Fernández a la hora de decidir la mayor expropiación de la historia argentina: el regreso de YPF al control del Estado. Kicillof la asesoró, contribuyó al proyecto y ha sido premiado con el cargo de subinterventor de la firma. «A Cristina la tengo hipnotizada», es la sugerente frase con la que se jactó ante amigos en una cena en diciembre, según reveló el periódico 'Clarín' de Buenos Aires. Desde entonces, el economista la visita casi a diario. Axel nació en Buenos Aires en el seno de una familia de profesionales judíos de clase media alta. Su padre, Daniel Kicillof, era psicoanalista, y su madre, Nora Borenstein, psicóloga. Es el segundo de tres hermanos. El mayor, Nicolás, experto en software, obtuvo diversos premios hasta que Microsoft lo contrató: ahora vive en Seattle. La menor, Irene, es psicóloga, licenciada con honores en la UBA. Su infancia transcurrió en un barrio de casas de fin de semana en un suburbio de Buenos Aires. Igual que sus hermanos, estudió secundaria en el Colegio Nacional de Buenos Aires, la escuela estatal, tradicional y de élite de la que han salido numerosos dirigentes políticos e intelectuales. Los veranos, la familia se trasladaba a una casa modesta pero confortable en las afueras del exclusivo balneario uruguayo de Punta del Este. Hasta que una tragedia empañó sus días: cuando tenía 18 años, su padre se suicidó lanzándose al vacío desde la ventana de su consultorio, en un piso 20 del centro de Buenos Aires. El horror no le impidió seguir con sus estudios. Ingresó en la universidad, se licenció en Económicas y se doctoró. Entretanto, abrió un bar en el barrio de Palermo, más por diversión que por necesidad económica, hasta que la vida académica y la docencia universitaria lo atraparon casi por completo. En aquella época se casó con Soledad Quereilhac, doctora en Letras y crítica literaria. La pareja tiene dos hijos. Durante la mayor parte del Gobierno de Néstor Kirchner y luego de su sucesora, Kicillof fue profesor de la UBA y publicó varios libros y decenas de artículos, solo y en colaboración, siempre alrededor de un tema que lo obsesionaba: la vida y obra del economista británico John Maynard Keynes, tan en boga por estos días. Por eso sorprendió cuando la autora de 'La Cámpora', Laura Di Marco, sostuvo que Kicillof era tan admirador de Karl Marx que estudiaba alemán para leerlo en versión original. El economista asegura que no es capaz de entender una sola palabra de la lengua de Goethe. Pero sí podría definirse como un 'neokeynesiano'. Siderurgia y aerolíneas Excompañeros de facultad lo acercaron a la actividad pública. Kicillof saltó a la arena política como ariete del Gobierno de Cristina dentro de empresas con capital público. Fue elegido para sentarse en el directorio de la poderosa siderúrgica del grupo privado Techint, Siderar, después de que el Estado comprara acciones suficientes en esa firma como para exigir un asiento con voz y voto. Más tarde fue subgerente de Aerolíneas Argentinas, cuando ya se había restatizado. Y de ahí devino en un hombre de confianza de la presidenta, sobre quien parece tener una enorme influencia. Al ser reelegida en 2011, Cristina Fernández lo designó secretario de Política Económica y Planificación del Desarrollo, un virtual viceministro que hace sombra, con su personalidad, al también joven titular de la cartera, Hernán Lorenzino. Desde esa posición, Kicillof empezó a coordinar a los representantes del Estado en las empresas públicas y a idear «soluciones» para YPF. Ahora que Cristina ha tomado la decisión de nacionalizar, el joven experto en Keynes ha escalado hasta obtener -aunque sea de forma temporal- el segundo puesto en esta nueva petrolera de futuro incierto. ![]()
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