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| 20.01.12 - :: BORJA OLAIZOLA | |||
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La protesta de los Mossos al cantar el 'Que viva España' ante el president desata las iras del nacionalismo catalán. ¿Se vestirán ahora de toreros?
Algunos de los participantes en la movilización que tuvo lugar el sábado pasado en Lloret de Mar portaban banderas españolas. :: ROBIN TOWNSEND/EFE Dicen las malas lenguas que el dramaturgo Albert Boadella, azote del nacionalismo catalán, rió hasta las lágrimas cuando contempló en las noticias de la tele a un grupo de Mossos d'Esquadra cantándole al president Artur Mas el muy cañí 'Que viva España'. El episodio, ocurrido hace una semana en Lloret de Mar, se inscribía en la campaña de protestas de los funcionarios de la Generalitat para mejorar sus condiciones laborales aunque su singularidad hizo que adquiriese una proyección inaudita y se convirtiese en pasto de tertulianos. «Parece una comedia de Els Joglars; la realidad supera a la ficción en la Cataluña oficial», se le oyó decir a Albert Rivera, presidente de Ciudadanos y diputado en el Parlamento catalán. Pero el gesto de los Mossos, algunos de los cuales portaban banderas españolas, no solo ha suscitado reacciones risueñas. La exhibición cañí de los policías autonómicos ha sido interpretada como una auténtica declaración de guerra en los sectores más radicales del nacionalismo catalán, donde han surgido voces pidiendo cabezas. Manuel Cuyás, exdirector de 'El Punt', un diario catalanista de Girona redactado íntegramente en catalán, escribía en una columna: «Lo primero que ha de hacer el consejero de Interior, Felipe Puig, es formar a los Mossos en la explanada, identificarlos y decirles: usted, usted y usted, fuera de la lista, y arrestados. O echarlos del cuerpo. O degradarlos». La simbología es materia sensible. Los propios sindicatos de los Mossos lo descubrieron cuando insinuaron un día antes del incidente de Lloret que una de las medidas de protesta podría ser utilizar el castellano en vez del catalán en las comunicaciones policiales. Ambas lenguas son oficiales en Cataluña aunque una convención establece que entre los Mossos el idioma «preferencial» es el catalán. La iniciativa abrió la caja de los truenos y los sindicatos tuvieron que dar marcha atrás antes de que se llevase a la práctica. «La propuesta tuvo mala acogida incluso entre nuestros propios afiliados, así que decidimos retirarla sin que se aplicase», reconocen desde el Sindicato Autónomo de Policía (SAP-UGT), mayoritario en los Mossos. «Escupir al catalán» Bastó la amenaza de que el castellano iba a ser la lengua de comunicación entre los agentes autonómicos para encender las luces de alarma en el nacionalismo. Es una actitud «penosa y desacertada», declaró el expresident Jordi Pujol, que se preguntó también: «¿Qué tipo de país es Cataluña si su polícía no quiere utilizar la lengua propia?». En 'El Singular Digital', próximo a CiU, se criticaba la «galopante españolización» de los Mossos, a cuyos sindicatos se culpaba de haber «escupido sobre la lengua catalana». Artillería pesada, como se ve, que ha hecho que las centrales que representan a los cerca de 16.000 agentes que hay en el cuerpo se lo piensen dos veces a la hora de planificar nuevas movilizaciones. «En la protesta de Lloret no había solo Mossos, había también representantes de otros colectivos afectados por los recortes y, además, lo de cantar el 'Que viva España' no estaba preparado, fue algo espontáneo», se alega desde SAP-UGT. Pero más allá de la anécdota, el episodio de Lloret pone de manifiesto la preocupación del nacionalismo por su escasa implantación entre los sindicatos de los Mossos. Las fuerzas mayoritarias en la plantilla son ramificaciones de las dos principales centrales nacionales: UGT, que tiene 11 representantes bajo las siglas SAP, y CC OO, que suma dos bajo las iniciales SME (Sindicat Mossos d'Esquadra). Los otros tres se reparten entre el Colectivo Autónomo de Trabajadores (CAT), próximo a CGT, y el Sindicato de Policías de Cataluña (SPC). La distribución del poder sindical hace que el nacionalismo desconfíe sobremanera del cuerpo y se exprese a veces en estos términos: «El problema que tenemos con una parte de los Mossos d'Esquadra, evidenciado estos días con la protesta lingüística y la exhibición de banderas españolas, es básicamente un problema de selección en origen y de falta de sentido de Estado de los responsables políticos de los mecanismos de admisión», se leía en el mismo artículo de 'El Singular Digital'. En los sindicatos, mientras tanto, se acrecienta la inquietud por el deterioro de las condiciones laborales. «En dos años hemos perdido un 25% de nuestro poder adquisitivo», denuncian desde SUP-UGT, donde se resisten a dar detalles de las próximas movilizaciones. «Igual ahora nos ha llegado el turno de vestirnos de toreros», dicen sin perder el sentido del humor. ![]()
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