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El retiro de oro del 'jeque' Raúl
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18.05.12 - DANIEL VIDAL

Jet privado, aire acondicionado en las gradas y el césped y piscinita en los vestuarios. Así es el nuevo equipo del '7'

 El retiro de oro  del 'jeque' Raúl

Jugadores del Al-Sadd, en el 'jet'. :: R.C.

Millones de personas tuvieron que apretar los dientes y cerrar los ojos cuando las cámaras de televisión volvieron a mostrar cómo se quebraba la pierna de David Villa en el Mundialito de Clubes. La imagen de la tibia del delantero del Barça partiéndose por la mitad y llevándose por delante la espinillera fue tan pavorosa que la victoria de los culés por 4-0 contra su rival en semifinales quedó en un segundo plano. Por no hablar de la procedencia y el exótico nombre de aquel equipo, cuyos desconocidos centrales asistieron atónitos a la grave avería de la estrella blaugrana.

Ya casi nadie se acordaba del Al-Sadd de Doha, en Catar, hasta que Raúl, el ídolo madridista, ha descubierto el mapa de su nueva aventura futbolística. Quizá la última como jugador. Ese mapa incluye tesoro al final del camino en forma de petrodólares, a razón de cuatro millones de euros 'limpios' por cada una de los dos temporadas que ha firmado con el Al-Sadd. Y no es terreno desconocido para un 'crack' mundial que, a sus 34 años, ya es leyenda en España y un auténtico «señor» y «rey del fútbol» en Alemania, según le reconocieron 60.000 hinchas incondicionales en el homenaje que le brindó el Schalke 04, cuya camiseta ha vestido los dos últimos años. Su mujer, Mamen Sanz, tanteó el terreno durante dos meses cuando su marido empezó a dejarse seducir por los cantos de sirena de los jeques. Y grandes amigos de 'Rulo', como Fernando Hierro o Pep Guardiola, que ya habían probado las mieles de la experiencia catarí, aunque en otros equipos, le dieron los consejos que necesitaba. Volver a jugar con una camiseta blanca y el número siete a la espalda, como antaño, pudo suponer el empujón definitivo. El 'gran capitán' sigue teniendo en mente al equipo de su vida. «Mi salida del Madrid fue precipitada y no descarto volver», se sinceró con el nuevo contrato bajo el brazo.

Raúl está entusiasmado. No es para menos. Llega como la gran referencia de la mayor entidad deportiva de Catar -el Al-Sadd es el club de fútbol más laureado y además tiene secciones de voleibol, balonmano y atletismo-, y los gerifaltes del equipo pidieron que el nuevo ídolo de masas «disfrute de su estancia en Doha». Una frase más propia de un director de hotel de lujo -de los que abundan en el Golfo Pérsico- que de un exigente mandatario futbolístico.

Mohammed bin Hamad bin Khalifa Al Thani, el 'Florentino' del Al-Sadd, no es un presidente cualquiera. Miembro de la Casa Real y sexto hijo del actual emir de Catar, se licenció en la Georgetown University School, encendió el pebetero de los Juegos Asiáticos de 2006 a lomos de un caballo y se ha convertido en un héroe para el fútbol nacional al conseguir, como presidente de la candidatura, que Catar organice el Mundial de 2022.

El delantero español jugará -y enseñará a jugar- en uno de los estadios más coquetos del mundo árabe, precisamente una de las 'joyas' de la futura Copa del Mundo. El Jassim Bin Hamad Stadium, instalado en pleno centro de Doha, es uno de los pocos campos de fútbol que incluye aire acondicionado en los asientos y en el césped. Una bendición para combatir los 50 grados que se llegan a sufrir en esta especie de oasis. Para luchar contra el calor después de partidos y entrenamientos, Raúl también tendrá a su disposición sauna y piscina en los vestuarios.

Todos los cuidados son pocos para mimar al elenco de estrellas mundiales que, en los últimos años, han llevado el nombre del Al-Sadd (apodado Al Zaeem, 'el jefe') más allá de las fronteras cataríes. Esas que jugadores y técnicos suelen atravesar en un 'jet' privado que el jeque tiene aparcado en el aeropuerto de la capital. Aquí no valen autobuses ni vuelos chárter.

Raúl coincidirá en su nuevo equipo con jugadores que, como él, también buscan las últimas sensaciones sobre un terreno de juego después de pasar por equipos de primer nivel y, de paso, dar el último atracón a la cuenta corriente. Entre ellos, Belhadj (ex del Lyon y el Porsmouth), Keita (Lyon y Galatasaray) o Niang (exjugador del Olimpique de Marsella). Los tres disputaron el Mundialito de Clubes, al que el Al-Sadd accedió tras ganar, con fuertes dosis de polémica, la Champions de Asia, continente fértil para el exotismo comercial, pero también para el servilismo y el chanchullo. El equipo pasó de no clasificarse, tras una nefasta temporada, a proclamarse campeón de uno de los títulos más teledirigidos de la historia, según cuentan las crónicas. Al parecer, los petrodólares no solo valen para pagar un retiro de oro a Raúl.

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