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| El crítico de vinos del New York Times, fascinado por el cava español |
| 12.05.10 - CARLOS BENITO | |||
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Al crítico de vinos de 'The New York Times' se le han «abierto los ojos» a los placeres que brinda el espumoso español
Una botella del cava que sedujo al crítico estadounidense. El champán es un coloso, un descomunal gigante bien alimentado por siglos de prestigio cuya estatura suele dejar en la sombra a los demás espumosos del mundo. Muchos críticos, educados en el vino francés, tratan al resto con desdén o con cierta condescendencia, en plan 'no está mal para no ser champán', y suelen tirar de generalizaciones cada vez que se enfrentan con etiquetas de otras procedencias. En su artículo del lunes el especialista en vinos de 'The New York Times', Eric Asimov -sí, el escritor Isaac Asimov era su tío-, empieza exponiendo sus ideas preconcebidas: «Nunca he sido el mayor fan del cava. Aunque lo he visto citado repetidamente por su excelente relación calidad-precio, el coste bajísimo nunca justificó la ausencia de placer que yo experimentaba. Servido muy frío, pensaba, era simplemente fresco y efervescente, con poco entusiasmo y energía. Me parecía que carece del goce chispeante del 'prosecco' o de la intriga de los diversos 'crémants', los espumosos de Francia fuera de Champagne. En la jerarquía de los espumosos, tenía el cava al nivel de los 'sekts' de Alemania». Asimov recuerda, además, cómo él y sus amigos trasegaban «numerosas botellas» de Cordón Negro en sus fiestas estudiantiles, empujados por el poderoso argumento de que los cavas eran «los espumosos más baratos que había». Pero, ay, el influyente experto del periódico neoyorquino ha experimentado una epifanía que le ha «abierto los ojos» y le ha hecho «más consciente de los placeres potenciales del cava». La culpa la ha tenido una cata y, sobre todo, un trago de una marca en concreto, el III Lustros de Gramona de 2001. «Sus sabores elegantes, cremosos, a fruto seco, reminiscentes del champán envejecido, demostraron no sólo que el cava tenía mucho más potencial del que yo le reconocía, sino también que mi experiencia con el cava bueno y hecho con cuidado ha sido tristemente insuficiente». Asimov dice que no pudo evitar pensar en el champán cuando lo probó, ya se ve en su reseña, aunque también reconoce que «la inevitable comparación» de los cavas con su primo del norte resulta «injusta» en la mayoría de los casos: «Las uvas dominantes en el cava son completamente diferentes del 'pinot noir', el 'chardonnay' y el 'pinot meunier' usados en Champagne, aunque una creciente cantidad de 'chardonnay' se está abriendo camino hasta el cava». Ideas erróneas Los responsables de Gramona, una firma familiar situada a los pies de la sierra de Montserrat, ya están acostumbrándose a los elogios desde Estados Unidos: el año pasado, la revista 'Wine Enthusiast' situó el III Lustros entre los diez mejores vinos españoles y la 'Wine & Spirits' incluyó la bodega en su 'top 100' mundial. «Después de trabajar durante más de 125 años y cinco generaciones en una clara dirección, la larga crianza del cava para elaborar espumosos de calidad, es un orgullo recibir el reconocimiento nacional e internacional de los últimos años», comenta uno de los propietarios, Xavier Gramona, que recuerda que el cava que ha enamorado a Asimov «es del 2001 y, por tanto, de una larga crianza muy poco habitual en el mercado español, más frecuente en los grandes espumosos franceses». ¿Es difícil sacudirse el lastre de las comparaciones con el champán? «No nos afecta tanto como parece. En Champagne llevan elaborando espumosos de calidad desde finales del siglo XVIII y, como bien dice Asimov, el cava ha sido conocido internacionalmente hasta la fecha por los cavas de poca crianza y precios irrisorios en el mercado americano: esto es lo que ha provocado una idea globalizada y errónea de lo que puede llegar a ser un cava. Nos alegramos mucho de haber contribuido al cambio». Eso sí, la rendición de Asimov al cava dista de ser incondicional: también puntúa con tres estrellas el Naverán Dama de 2006, «delicioso, refrescante y más estimulante que complejo», y alaba la relación calidad-precio del Vilarnau Brut de González Byass, así como las «cualidades refrescantes» de los «asequibles» Raventós i Blanc L'Hereu, Castellroig brut y Vega Barcelona reserva. Pero, entre los veinte vinos que probó, se colaron «demasiados» que a su juicio «carecían de sentido de la energía y la vivacidad». El prestigioso crítico estadounidense, que concluye apuntando cuánto disfrutaría compartiendo velada con una botella de III Lustros en algún momento del futuro próximo, lleva una temporada de feliz subidón con sus libaciones españolas: a finales de marzo ya salió entusiasmado de una cata de riojas, proclamando la «alta calidad» de los crianzas. Brindemos por él. ![]()
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