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| La línea caliente de Berlusconi |
| 09.09.11 - ÍÑIGO DOMÍNGUEZ | |||
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Nuevas escuchas telefónicas relacionadas con dos escándalos sexuales amenazan a Berlusconi, que aconseja a un sospechoso que no vuelva al país Qué hago, vuelvo a Italia y aclaro todo?», pregunta por teléfono desde Bulgaria el empresario Valter Lavitola a Silvio Berlusconi, al enterarse de que está siendo investigado por la Fiscalía de Nápoles por extorsión al propio primer ministro. «No, quédate donde estás», responde el mandatario, según la exclusiva lanzada ayer por 'L'Espresso'. Era el pasado 24 de agosto, el día en que el caso salió a la luz y se trataría nada menos que de un jefe de Gobierno alentando a un sospechoso de la Justicia a darse por piernas y huir del país. Lavitola, personaje escurridizo, sigue en paradero desconocido, en Panamá. Así se libró, a la semana, de ser detenido junto a su cómplice en el presunto chantaje, Giampaolo Tarantini. Lavitola no ha vuelto para aclarar nada. Berlusconi, ayer, tampoco quiso hacerlo. Al final, salió su abogado Niccolò Ghedini a explicarlo, recordando que en el momento de la llamada no había ninguna orden contra Lavitola: «El presidente se habría limitado a repetir su total tranquilidad y que no tiene nada que ver con el asunto. Por eso no habría tenido motivo de aconsejarle que volviera precipitadamente a Italia». En realidad Lavitola tenía un billete para Roma, pero tras colgar el teléfono lo cambió por uno para Brasil. Esta escucha filtrada a la prensa, que la oposición ayer calificó de «gravísima» para pedir por enésima vez la dimisión de Berlusconi, es una más de las que llevan meses sacando a la luz las vergüenzas del primer ministro. En otra famosa, registrada en julio y divulgada hace una semana, también con Lavitola, el jefe del Gobierno se desahogaba diciendo que «Italia es un país de mierda», aunque en ese caso añadía que era él quien se iba a largar al extranjero. En plena crisis, es el clásico mensaje que tranquiliza a los mercados. Usó un móvil a nombre de un peruano que le había dado Lavitola para burlar escuchas. Fue en vano. De todos modos, el 'Cavaliere' precisaba que nunca podrían encontrar en sus llamadas un delito: «Lo único que pueden decirme es que follo». Sabía lo que hay, porque esto es apenas un adelanto de lo que se avecina. En breve pueden destaparse dos nuevos filones de escuchas en sendos procesos sobre sus fiestas nocturnas y el magnate está haciendo lo posible por pararlo. Un juicio es el que protagoniza el propio Tarantini en Bari, por el primer escándalo sexual de Berlusconi allá por 2008: las juergas que le organizaba con prostitutas en su casa de Roma, Palazzo Grazioli, con la esperanza de obtener contratos para su empresa de prótesis o para sus amigos. En la investigación por asociación delictiva, prostitución y corrupción aparecen 13 personas. Las fiestas y sus sonrojantes detalles -las chicas haciendo el trenecito con el himno de Berlusconi 'Menos mal que tenemos a Silvio'- fueron reveladas por la 'escort' Patrizia D'Addario, la primera de una larga lista en presumir de sus noches locas con el primer ministro. La instrucción del caso se va a cerrar por fin la semana que viene y se hará público el material. Es precisamente eso lo que, según los fiscales de Nápoles, quería evitar Berlusconi y por lo que era chantajeado. A golpe de talonario Tarantini podía pactar una condena sin juicio, algo posible en Italia, para que no hubiera proceso y las actas no se conocieran. Para los magistrados, ésa es la razón por la que el 'Cavaliere' ha soltado nada menos que 850.000 euros en los últimos meses a Tarantini: 500.000 de golpe, y luego 20.000 al mes. Berlusconi ha reconocido los pagos, pero asegura, como otras veces, que es pura beneficencia. Aunque los fiscales de Nápoles no han dejado de apuntar que puede haber violado las normas contra el lavado de dinero. Tendrá que explicarlo el martes en un interrogatorio en la sede del Gobierno, Palazzo Chigi. Lo curioso es que esta vez Berlusconi es la víctima. Sea como fuera, al final en Bari habrá juicio. ¿Qué hay en esas llamadas? Según la prensa italiana, lo más fuerte son las conversaciones entre Tarantini y Berlusconi para contarse cómo ha ido la noche. «Dime 'Giampi'», empezaba el jefe de Gobierno con toda familiaridad. Y hala, a contar detalles de sus hazañas sexuales, o a hablar de futuras candidatas a pasar por el aro. Enumerando rubias o morenas, sus medidas y lo que hacían o dejaban de hacer. Las pesquisas han contabilizado al menos treinta señoritas. El segundo juicio cuyo arranque traerá otra oleada de grabaciones es el no menos célebre de 'Ruby', la marroquí que era menor cuando iba a las veladas de Berlusconi en Arcore, cerca de Milán. En ese proceso el primer ministro está acusado de prostitución de menores y concusión -abuso de autoridad- y se abre el 3 de octubre. Habría nada menos que 1.732 llamadas en solo cinco meses entre Berlusconi y su pelotón de tías. Unas diez al día, la apoteosis telefónica del 'bunga bunga'. Lo han revelado los propios abogados del mandatario esta semana, como prueba de la presunta persecución judicial de los magistrados, en una petición al Parlamento para sacar las llamadas del proceso. Alegan que se ha violado la inmunidad del primer ministro. La ley impide pinchar su teléfono, pero se le puede grabar si él llama a alguien con el aparato intervenido. Y por lo que parece Berlusconi se pasa el día hablando con gente rara. ![]()
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