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El perro más feo del mundo
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26.06.12 - DANIEL VIDAL

'Mugly' ya era el chucho menos agraciado de Gran Bretaña. Ahora gana el cetro internacional, mil dólares, bizcochos para un año y una noche de lujo en el Sheraton

 El perro más  feo del mundo

'Mugly' mira al respetable justo después de ser nombrado el can más feo del mundo. :: KIMIHIRO HOSHINO

Fue Lord Byron el que abofeteó a la raza humana y ensalzó a la canina con su antológica frase «cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perro». Éste, en concreto, tiene el morro corto, dientes mellados, unas orejuchas endebles y unos horribles pelos blancos en las cejas y el hocico que, afortunadamente, distraen la atención de sus pezuñas. Dan pavor. Alargadas, enjutas, afiladas y más propias de las brujas y los orcos de los cuentos que de los perros de la calle. Por si fuera poco, tiene un rabo tipo rata, es canijo, enclenque y temeroso. 'Mugly', que al castellano se puede traducir como 'refeo', ya era el chucho menos agraciado de Gran Bretaña, pero su fama ha traspasado fronteras. Ha ocurrido este fin de semana, durante la feria de Sonoma-Marin celebrada en Petaluma, a 60 kilómetros al norte de San Francisco. Parece que en esta zona de California los manidos concursos de belleza caninos se interpretan como una cursilada en toda regla y lo que se estila, desde hace 24 años, es descubrir al chucho más horripilante del planeta. Desde el domingo, 'Mugly' es el nuevo rey. El líder de la manada... de los perros más feos del mundo.

Este chucho, un crestado chino de ocho 'primaveras' -equivalente a 56 años humanos- y unos seis kilos de peso, tuvo que batirse el cobre con otros 28 participantes en un duelo que cada vez reúne a más curiosos, más dueños henchidos de orgullo y más periodistas y fotógrafos en busca de una imagen diferente. La obtuvieron sin esfuerzo. El apocado 'Mugly' subió al escenario con cierto miedo y la mirada desconfiada y, al escuchar el estallido de júbilo que siguió a su proclamación como el can con menos atributos físicos entre sus congéneres, se puso a temblar como un flan de huevo en una carretera nacional.

Chaqueta y gorro a juego

Algo tendría que ver, quizá, la vergüenza que debe invadir a cualquier ser vivo de este mundo cuando se ve forzado a vestir un atuendo como el que lució 'Mugly' en el día -se supone- más importante de su carrera. Al can le colocaron una chaqueta azul y roja con la bandera británica y motivos brillantes, además de gorrito a juego. La responsable del cuadro, en principio, fue Bev Nicholson, propietaria y 'representante' del perro, que reconoció que se quedó «sin habla» cuando escuchó el nombre de su amigo en boca de la maestra de ceremonias, la terapeuta de mascotas Sonya Fitzpatrick. Una gurú para los amantes de los animales que llegó a decir que a los perros les encanta recibir tanta atención. Ella misma les hablaba y les hacía preguntas -sí, a los perros- cuando pasaban por el escenario. Al estilo 'Miss'. La carita de apuro que el pobre 'Mugly' exhibió durante todo el festival desmontó su teoría sin muchas contemplaciones. Por lo que se puede ver en el vídeo, al can solo le falta salir corriendo como alma que lleva el diablo y con aullidos acordes al ridículo del momento.

Sin embargo, todo cambia cuando la dueña da las primeras muestras de alegría. Ya se sabe, los perros y la fidelidad. Seguro que a este crestado chino -una raza muy requerida para labores de rescate- se le relajó el cuerpo cuando Bev Nicholson empezó a regalar la oreja de su mascota, a pesar de que nadie la creyera... «'Mugly' es hermoso por dentro y por fuera... No sabía hacia dónde mirar cuando supe que era el ganador. Temblaba tanto como el perro», se sinceró con los periodistas y las decenas de niños que aguardaban para poder dedicar una carantoña al nuevo ídolo canino. Lassie, Milú, Laika, Goofy o Rin Tin Tin parecen ser cosa del pasado.

El tembleque que invadió a perro y dueña se fue disipando, seguro, cuando se enteraron del botín que comportaba alzarse con el título. Para empezar, 'Mugly' y Bev salieron del recinto ferial en limusina, en dirección al hotel Sheraton de Petaluma, donde protagonizaron una sesión de fotos exclusiva y pasaron una noche a todo trapo. No hay crónicas al respecto. Además, la feliz familia se ha embolsado mil dólares y se lleva a su casa de Pererbough, en el Reino Unido, 'delicatessen' caninas en forma de bizcochitos para todo un año. Título mundial aparte. Lo justo y necesario para que nadie pueda decir que 'Mugly' vive como un perro. Aunque sea el más feo del planeta.

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