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Los caballos de las estrellas
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15.06.12 - DANIEL VIDAL

Eto'o asombró a Mallorca con su Hummer, Nadal tiene un Aston Martin como el de 007 y Ronaldo acaba de incorporar a su colección un Lamborghini

Los caballos de las estrellas

Los jugadores del Mallorca alucinaron aquel mes de enero del año 2000 en el aparcamiento del nuevo y flamante estadio de Son Moix. Después del entrenamiento matinal, en el que los Vicente Engonga, Ibagaza, Diego Tristán... habían dado la bienvenida a un nuevo compañero fichado del Real Madrid en el mercado de invierno, los futbolistas fueron a por sus coches para regresar a casa. Fue entonces cuando se encontraron con una especie de vehículo militar blindado, con grandes ruedas, pero transformado en un automóvil de lujo. Algo muy raro, vamos. «Es mi Hummer, chicos. ¿Queréis verlo por dentro?», les invitó Samuel Eto'o. Acababa de llegar y Eto'o ya empezaba triunfando por todo lo alto.

Por allí había algún Ferrari, dos o tres Porsches y varios Mercedes, pero el 'carro' del novato era el no va más. La afición del delantero camerunés por las joyas sobre ruedas quedó meridianamente clara para sus nuevos compañeros con un coche que, por aquella época, solo se veía por las avenidas de Hollywood y Las Vegas. Samuel Eto'o se llevó el carro a Mallorca, pero el 'juguete' se dejó de ver pronto por el aparcamiento de Son Moix. Después vendrían varios Ferraris y Mercedes, y un Lamborghini, y un Bugatti...

La ardiente pasión de Samuel Eto'o por los juguetes de alta gama no le convierte en un bicho raro. La fiebre coleccionista en torno a esta clase de vehículos, como quien reúne sellos, cromos o minerales, es un denominador común entre algunas estrellas del deporte. En medio de la tormenta en el sector del automóvil 'normal' (23 meses consecutivos de caída de las matriculaciones), solo los coches de la gama más alta (a partir de 65.000 o 70.000 euros) y de lujo, (desde los 100.000) parecen aportar un rayo de luz, con un 83% más de unidades vendidas, según la asociación de fabricantes Anfac. Pero Javier Díaz, comercial de vehículos de lujo en Madrid, no comparte ese optimismo: «En este sector, cuando un año has vendido un coche y al siguiente dos, el incremento en las ventas es del 100%. Pero lo cierto es que cada vez se vende menos. Eso sí, los deportistas de élite y los futbolistas siempre han vivido al margen del resto del mundo».

Y entre ellos, Cristiano Ronaldo. Los más de 30 millones de euros que se mete al bolsillo cada temporada, entre salario (12 millones brutos) y publicidad (otros 18) le permiten darse caprichos de jeque y comprarse cochazos como si fueran camisas. En el garaje de su mansión en la exclusiva urbanización de La Finca en Madrid tiene ya, entre otras perlas, un Maseratti, un Bentley, el Aston Martin de turno y el exuberante Bugatti Veyron del que se enamoró mientras rodaba un anuncio en Inglaterra. Un cheque con su firma y la cantidad de 1,8 millones de euros bastó para que se lo hicieran a medida. El más reciente «regalo» que se ha hecho el madridista es un Lamborghini Aventador. Los 350.000 euros que cuesta semejante 'pepino' no son una garantía, pese a todo, de que el coche no te deje tirado. Le pasó mientras quemaba rueda por Madrid junto a su novia, Irina Shayk, unos días después de quitarle la etiqueta al volante. Ambos tuvieron que esperar a una grúa, como cualquier mortal, ante la atónita mirada -y alguna sonrisa maliciosa- de transeúntes y conductores.

Tampoco es demasiado extraño encontrar partes de accidentes protagonizados por deportistas y sus flamantes 'fichajes'. El último fue Piqué, que se quedó sin la puerta de su 4x4 tras ser embestido por un autobús cuando se dirigía al Camp Nou. El coche resistió el impacto y el defensa no sufrió daño alguno.

Vehículos de empresa

Pese a todo, hasta el 'crack' portugués suele presentarse a los entrenamientos con el llamado 'coche de empresa'. Los futbolistas del Madrid y del Barcelona recogen a principio de cada temporada el vehículo de la marca que patrocina al equipo (Audi). Cristiano escogió este año un R8 Spyder (más parecido a un prototipo que a un deportivo utilitario) que emplea más de 500 CV de potencia y alcanza los 313 kilómetros por hora. Xabi Alonso apostó por un A7, una superberlina, Casillas se decantó por un todoterreno que ronda los 70.000 euros (Q7 3.0) y la estrella de la selección francesa, Karim Benzema, salió conduciendo un S3 Sportback (más de 40.000 euros). Al otro lado del puente aéreo, la mayoría de los jugadores del Barcelona se dejó seducir por las mieles del Q7, tan lujoso como familiar, aunque Busquets, Pedro o Puyol no pudieron resistir la tentación y se lanzaron a los deportivos. Del Audi TT para arriba. Messi también se llevó un todoterreno, al que le da buen uso, pero en la cochera de su domicilio particular le espera su 'niño bonito': un Maserati Gran Turismo S (140.000 euros). Aquella imagen del bueno de Antonio Maceda presentándose en el Bernabéu con un 2CV -frente a los 'bugas' que ya se gastaban Hugo Sánchez o Butragueño- pertenece definitivamente al siglo pasado. Cañizares, que lo hacía en un Seiscientos o en un Mini, o Pandiani, que aún se desplaza en camión, se encargaban de poner la nota extravagante.

El de Fernando Alonso

Los deportistas siguen siendo protagonistas indiscutibles de un mercado del que están saliendo por la vía rápida empresarios y señores del 'ladrillo'. Un lugar que ocupan a la misma velocidad otros colectivos, como chinos y rusos con 'posibles' acomodados en España. Lo confirma Lucas Gonzálvez, gerente de un concesionario de lujo en Marbella. «Hay inversores anónimos que se llevan, prácticamente regalados, los coches que unos días antes nos traen algunos constructores que ya no pueden acarrear con los simples gastos de mantenimiento de uno de estos bólidos. Son grandes fortunas que están haciendo verdaderas colecciones a precios de saldo». Ricos muy ricos que, como Eto'o, recurren al asiento de su deportivo cuando necesitan levantarse la moral. Ya lo dijo el camerunés, harto de recibir críticas por semejantes dispendios. «Son mi pasión, me alegran cuando estoy decaído. Tengo tantos coches porque también me lo puedo permitir, y que yo sepa no hago daño a nadie. Para dar felicidad lo primero es ser feliz consigo mismo. Y yo soy feliz así».

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