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| Los 'héroes' de Alcatraz |
| 14.06.12 - :: DANIEL VIDAL | |||
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La mítica fuga de los hermanos Anglin y Frank Morris, que esta semana cumple medio siglo, aceleró el cierre de la prisión más famosa del siglo XX De Frank Lee Morris, un delincuente común, amigo de lo ajeno desde los 13 años, y de los hermanos Clarence y John Anglin, condenados a más de diez años por robar 15.000 dólares, solo se saben dos cosas a ciencia cierta: que eran de los que preferían estar muertos a vivir sin libertad y que son los únicos presos fugados de la mítica cárcel de Alcatraz que aún siguen en paradero desconocido. La prisión fue bautizada como 'La Roca' porque, además de asentarse sobre un islote semiárido y rocoso del centro de la bahía de San Francisco, se suponía inexpugnable para los maestros del escapismo. Invencible por sus muros y barrotes y, sobre todo, por las gélidas aguas que la rodean, infestadas de temibles tiburones y corrientes traicioneras. O eso pregonaban las autoridades de la época. Alcatraz era el orgullo de las prisiones de máxima seguridad. Pero fueron precisamente unas rocas, o más bien unas piedras, las que acabaron con el mito hace ahora medio siglo. Ni Frank Lee Morris ni los hermanos Anglin estaban dispuestos a soportar el trasiego de los cientos de barcos turísticos que a diario surcaban la bahía, con animosos extranjeros a bordo tomando el sol de San Francisco, mientras ellos consumían su vida entre el rancho, el patio y el graznido de las miles de aves que aún hoy siguen siendo las verdaderas dueñas de la isla de Alcatraz. Así que agudizaron el ingenio en busca de un plan de fuga que, de paso, vengara a todos aquellos que lo habían intentado antes: hasta 36 presos se jugaron la vida en su particular película -Clint Eastwood y Sean Connery protagonizaron las más famosas en el celuloide- durante los 29 años que la cárcel permaneció abierta. De ellos, 23 fueron nuevamente detenidos, 6 murieron tiroteados y 4 perecieron ahogados. Morris, los hermanos Anglin y su colega Allen West -quien finalmente no pudo huir por llegar tarde al punto de encuentro- lo tenían todo pensado. La Navidad de 1961 les había dejado uno de los mejores regalos de sus vidas: el hormigón que rodeaba el respiradero de sus celdas estaba muy dañado por la humedad y las piedras podían extraerse sin mucho esfuerzo. Eso sí, hacía falta paciencia. Con cucharas y un pequeño aspirador robado lograron ampliar el hueco para retirar la rejilla y huir a través del sistema de ventilación. También contaron con la ayuda del acordeón que sonaba en la hora de la clase de música, y que amortiguaba los ruidos que hacían al excavar durante los meses que duró la 'obra'. De día ocultaban los huecos de la pared con pedazos de cartón y por las noches hacían creer a los funcionarios que seguían en la cama gracias a unos 'dobles' fabricados con hojas de revistas y pelos que tomaron 'prestados' de la barbería. Los mismos muñecos que se encontró el alcaide Olin G. Blackwell la mañana del 12 de junio de 1962, alertado por sus hombres. Los dos hermanos y Frank Morris emplearon unas gabardinas anudadas, que les ayudaron a flotar, para poder llegar a la costa de San Francisco, a unos dos kilómetros y medio de Alcatraz. Por tierra, mar y aire Al día siguiente, y según relataba 'The Times', el FBI inició una búsqueda por «tierra, mar y aire», que resultó estéril. Ni rastro de los fugados, de los que nunca más se supo. Durante dos lustros, la única prueba que siguieron los federales fue el ramo de flores -sin tarjeta- que la madre de los Anglin recibía cada cumpleaños. La pista se esfumó en 1973, cuando la señora murió. Dicen los rumores que los dos hermanos acudieron al funeral disfrazados de mujeres. Los investigadores dieron por sentado en aquel entonces que los tres reclusos habían perecido en las frías aguas de la bahía, a pesar de que no se encontró ningún cuerpo. Una versión de los hechos que nadie acaba de creerse. «Tenemos que trabajar bajo el supuesto de que lograron escapar», se ha sincerado Michael Dyke, marshal de Estados Unidos. Si Frank Lee Morris y Clarence y John Anglin no son detenidos, se entregan o se prueba que están muertos, la investigación seguirá activa hasta que cumplan 99 años, cuando expiren las órdenes de búsqueda y captura. Hoy tendrían 85, 81 y 82 años, respectivamente. Dyke, previsor donde los haya, se trasladó a la isla el pasado 11 de junio con las esposas bien lustrosas. Como quien aguarda un milagro, pensó que los prófugos podrían aparecer por allí 50 años después de la hazaña. No hubo suerte. Dyke tendrá que seguir esperando. Los familiares de los Anglin creen que poco después de pisar la costa, mientras las autoridades decidían cerrar el penal, los 'héroes' de Alcatraz pusieron rumbo a Sudamérica. A Brasil, concretamente. Donde las aguas ya no son tan gélidas y los tiburones, avistados desde la playa y con una caipirinha en la mano, parecen menos fieros. ![]()
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