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| El Góngora chivato y guasón |
| 30.05.12 - O. L. BELATEGUI | |||
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El hallazgo de un manuscrito inédito del poeta contando los líos de faldas de un inquisidor revoluciona la bibliografía gongorina «Yo te untaré mis obras con tocino/porque no me las muerdas, Gongorilla,/perro de los ingenios de Castilla,/docto en pullas, cual mozo de camino». Quevedo se burlaba en uno de sus sonetos satíricos de un poeta que, además de pasar hambre, ser amonestado por el obispo a causa de su vida mundana, enemistarse con los literatos de su tiempo y buscar sin remilgos el favor de la nobleza, revolucionó la lírica en castellano. Luis de Góngora y Argote (1561-1627) permanece como el autor de una obra oscura y afectada. Hasta el punto de que 'gongorino' significa, según el diccionario de la Academia, «de estilo rebuscado y alambicado». Esa visión podría cambiar a partir de ahora gracias al hallazgo de un manuscrito autógrafo del campeón de la lírica barroca. Diez folios que recogen su testificación ante el tribunal del Santo Oficio cordobés en 1597 para poner a caldo al primer inquisidor de la ciudad, Alonso Jiménez de Reynoso, antiguo amigo suyo. Lejos de metáforas, perífrasis y cultismos, Góngora se despacha con la inquina de una portera cotilla. Cuenta que, gracias a un antiguo paje de Reynoso, sabe que el sacerdote se beneficia habitualmente a una querida que esconde en «un aposento alto» de su casa, «donde la entra por una escalera falsa». La relación de amancebamiento con doña María de Lara es pródiga en detalles más propios de un 'Sálvame' del siglo XVII. Cuando el inquisidor dormía con ella, «lo echaba él de ber en quatro y seis camisas que abía él mudado la noche y estaban tendidas a la mañana en el terrado para enjugallas del sudor, donde hallaba en las delanteras de las dichas camisas las immundiçias y suçiedades hordinarias de semejantes actos». La hispanista Amelia de la Paz encontró el texto inédito cuando se documentaba sobre la Inquisición en el Archivo Histórico de Córdoba para una exposición sobre el autor de 'Soledades' que se puede disfrutar en la Biblioteca Nacional. «Me quedé pasmada cuando lo encontré, es una bomba», advierte. «Estamos acostumbrados a un Góngora severo y serio. Esa imagen se va a diluir gracias a este documento que muestra a un Góngora simpático y guasón, con mucha retranca. Además, la testificación muestra muchos detalles de su vida cotidiana que no eran conocidos». Desde 1892 no aparecía ningún autógrafo del poeta, con la salvedad de dos renglones que Dámaso Alonso descubrió en el tricentenario gongorino. El genio del Siglo de Oro, el maestro del culteranismo al que, según Lorca, no se le podía entender en la primera lectura, también fue un clérigo correveidile que traicionó a sus amigos. ![]()
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