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| El juguete de Clapton |
| 30.05.12 - :: BORJA OLAIZOLA | |||
El músico británico posa junto al SP12EPC (Special Program 12 cilindros Eric Patrick Clapton). Es el nombre del modelo y también su matrícula. :: JAKE WALTERS/FERRARI MAGAZINE Es bicolor, con una decoración inspirada en el 512 BB de los ochenta. :: JAKE WALTERS/FERRARI MAGAZINE Hay un motor Ferrari de doce cilindros -la mayoría de los coches se conforman con cuatro- que a partir de las 5.000 revoluciones suena como una orquesta bien afinada. De Eric Clapton (Surrey, 1945) se podrán decir muchas cosas pero no desde luego que tenga mal oído. El legendario músico y guitarrista británico, un rendido admirador de los coches deportivos italianos, no tiene reparo en admitir que uno de sus mayores placeres consiste en escuchar el rugido mecánico de un V12 (motor de doce cilindros dispuestos en uve) cuando pisa a fondo el acelerador. «Los motores de Ferrari, sobre todo el V12, tienen su propia banda sonora», declaraba hace un par de años a la revista 'Ferrari Magazine'. La relación de Clapton con los deportivos de Maranello no es nueva. Tuvo su primer contacto cuando George Harrison se presentó en su casa en 1969 al volante de un flamante GTC 365. El 'beatle', entonces en la cumbre de su carrera, era un 'bon vivant' que destacaba por sus gustos exquisitos, una extravagancia en medio de la estética antisistema que se cultivaba en el mundo del rock. A Clapton le deslumbró aquella joya de color azul oscuro y tapicería de cuero que emitía un silbido hipnótico por su escape, aunque no se atrevió a probarlo porque su experiencia como conductor se limitaba a los coches automáticos y no sabía cambiar. Pero el Ferrari se quedó grabado en su memoria y a los meses encargó un modelo como el de su amigo Harrison, eso sí, pintado de morado metálico, uno de los colores dominantes del arco cromático 'hippie' tan en boga entonces. A diferencia de la mayor parte de los británicos de su época, que daban sus primeros pasos por las carreteras a bordo de los modestos 'minis' fabricados por British Leyland, Clapton aprendió a cambiar al volante de una joya mecánica de doce cilindros en uve que daba 340 caballos y de la que solo se construyeron 150 unidades. El GTC 365 fue el primero de la larga lista de 'ferraris' que ha tenido desde entonces. El músico confesaba a su amigo y colega Nick Mason, batería de Pink Floyd que es otro loco de las cuatro ruedas (posee una de las mejores colecciones del mundo), que por sus manos han pasado al menos una treintena de deportivos. El último de ellos es el más especial. Se llama Ferrari SP 12 EPC y así consta en su matrícula (en el Reino Unido es posible personalizar las placas si se tiene suficiente dinero). Las iniciales SP corresponden a 'Special Program', que es la denominación del departamento de creaciones únicas de Maranello. El número 12 es un homenaje a los motores V12 de Ferrari y EPC son las iniciales de Eric Patrick Clapton, el nombre completo del músico. Es un coche único realizado a partir de los gustos del guitarrista, que encargó hace un par de años un Ferrari 458 Italia con motor V12 y una carrocería modificada que recordase a los modelos bóxer de hace tres décadas. El resultado es un deportivo que destila un inconfundible aroma a la estética Ferrari de los ochenta. Valor incalculable Nadie sabe a ciencia cierta el precio que ha tenido que pagar Clapton por su capricho aunque en la prensa británica se habla de más de 3 millones de euros. El coche, en cualquier caso, tiene un valor incalculable: es verdaderamente difícil que Ferrari acceda a una petición para fabricar un modelo único, lo que automáticamente multiplica su tasación, y encima pertenece a una de las grandes leyendas del rock. El músico ha declarado que el proceso de fabricación «ha sido una de las cosas más satisfactorias que he hecho». Clapton se define como un conductor «cauto» aunque admite que en el pasado le gustaba ir rápido. Prueba de ello es que cubría los más de 1.000 kilómetros que hay entre Calais y Aix en Provence en menos de ocho horas cuando aún no había autopistas (ahora que las hay se tardan casi diez horas a velocidad legal). Si se cruzan con un bólido rojo que atraviesa Francia como un torpedo rugiente ya saben quién va al volante. ![]()
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