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| La coraza de Ronaldo |
| 09.05.12 - :: ARTURO CHECA | |||
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Los expertos ven en su imagen de duro un escudo de protección fruto de una infancia humilde, pero también una calculada pose para ganar dinero y celebridad
Cristiano Ronaldo celebra un gol en las semifinales de la Champions frente al Bayern Munich. :: JAVIER SORIANO/AFP El 6 de marzo de 2009, Cristiano Ronaldo soltó sus puños en el túnel de Old Trafford. El destinatario de sus golpes fue Charles Taylor, un bregado central del Newcastle. Una dura entrada del defensa sobre el césped encendió el polvorín portugués. «Eres un futbolista de mierda», le espetó Cristiano. Y Taylor respondió con una certera estocada: «Lo sé. Pero al menos yo no soy horrible». Tuvieron que separarles para que no se siguieran atizando. Tres años después, el 'golpe' de Taylor sigue pareciendo atinado. Hoy nadie pone en duda que Cristiano es un fuera de serie, un portento capaz de hacer que un balón salga enrabietado a más de 100 kilómetros por hora (la media de un futbolista profesional oscila entre 87,4 y 95,76 km/h) y de marcar 145 goles en tres temporadas en el Real Madrid (16 más que en seis años en el Manchester). Pero pocos son también los que se atreven a poner en duda la mala imagen del luso, su escaso 'ángel', capaz de emborronar con un corte de mangas la anhelada celebración de un título. ¿Es así de bronco o alimenta conscientemente esa imagen? José Luis Orihuela, profesor en el Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra, lo tiene claro: «Se ha labrado a pulso una imagen que no resulta ejemplar. Con independencia de sus dotes como futbolista, la sociedad espera que los atletas de su nivel asuman alguna responsabilidad moral, como modelos especialmente para los jóvenes. Cristiano se ha construido una imagen que utiliza como coraza para desquitarse de su pasado y defenderse de agresiones verbales y físicas». Cristiano Ronaldo dos Santos Aveiro (Madeira, 1985) nació en una casucha de protección oficial de paredes de madera y techos de uralita de Quinta do Falcao, el barrio más pobre de la capital, Funchal. Su padre, Dinnis Aveiro, era alcohólico (murió a los 52 años); su hermano Hugo estaba enganchado a las drogas; y su madre, Dolores dos Santos, pedía cemento al Ayuntamiento para arreglar goteras. Cristiano se agarró con furia al balón a los ocho años. A los once dio el salto al Sporting de Lisboa. Dieciseis años después, un suspiro en la vida, Dolores reside en Sao Gonzalo, el barrio más exclusivo de Funchal, en un pareado sobre el Atlántico y un Mercedes y un BMW en el garaje. Y Cristiano, aún veinteañero, cambia a su antojo de deportivo, se cuelga del brazo de la modelo Irina Shayk y ocupa el puesto 44 de las celebridades mundiales con más dinero (Messi es el 56), según Forbes. ¿Sufre CR7 el mal del 'nuevo rico'? Luca Caioli no lo cree. A sus 52 años ha buceado en la vida de Messi, Armstrong, Zidane... 'Historia de una ambición sin límites' es la biografía del escritor de Milán sobre el portugués. «Empecé con mala imagen de Cristiano. Pero me ha convencido: es buen chico. Tuvo pruebas muy duras de pequeño. Irse solo a Lisboa desde Madeira, la muerte de su padre... Viene de una familia muy humilde». Y añade: «Y un superego con el que es difícil convivir». De renacuajo ya 'mordía'. Con 11 años llegó a la escuela del Sporting de Lisboa. Al decir su nombre, el resto de la plantilla estalló en risas. «Se burlaban de mi acento. Me enfadé mucho», confesó a 'L'Équipe'. En esa entrevista se calló que amenazó hasta al entrenador... con una silla. Irreverente, agresivo... Sin embargo, José Luis Orihuela pone peros: «La provocación resulta más memorable que la moderación, pero contraproducente a largo plazo. Cristiano sabe que nunca volverá a ser pobre, pero tendrá que asumir, dentro de algunos años, que tampoco volverá a ser joven. Y es previsible que tenga que moderar su carácter, al menos para no ahuyentar a posibles socios». En Portugal, país huérfano de grandes cracks deportivos, Cristiano es un ídolo. Aunque quizás no tanto. «La prensa es igual de crítica con escenas como la del corte de mangas. Y entre la gente de la calle es casi más querido Figo, con el que Portugal llegó a la final de una Eurocopa», apunta Oscar Tomasi, corresponsal de Efe en Portugal. Un futbolista mucho menos grande, pero quizás más persona... ![]()
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