- Juan Gorreta 'El Gitano', músico callejero (5 estrellas)
- Morcillas sin sangre para testigos de Jehová (5 estrellas)
- España registra 9 suicidios al día (5 estrellas)
- El entorno envenena a los enfermos de Sensibilidad Química Múltiple (5 estrellas)
- Alfonso, mi niño (5 estrellas)
Enlaces de interés
Último vídeo de ocio
| El 'carpe diem' de Adriana Abascal |
| 01.05.10 - ARANTZA FURUNDARENA | |||
|
«He comprendido que hay que vivir el momento», declara la mexicana ![]() Vuelve el cabujón. Dicho así puede sonar a amenaza. Pero nada más lejos de la realidad. Cabujón es el nombre de un tipo de talla curva que reciben las gemas en joyería. Se llevó mucho en los ochenta y ahora, como casi todo en esta vida, vuelve con intención de quedarse. Adriana Abascal, por ejemplo, reapareció el miércoles en Madrid... ¡con un par de cabujones! De nuevo, no piensen mal. Eran dos pedruscos ovalados, uno de piedra turquesa y otro de coral, ribeteados de brillantes y montados sobre dos llamativas sortijas de oro y ónix, de la primaveral y colorista colección 'Veris by you 2010', de la que la elegante mexicana es imagen, lo cual le obliga a posar colocando estratégicamente las manos. Con sonrisa 'extra-extra-large', vestida con un vaporoso y primaveral vestido amarillo solar de la firma BCBG y calzada con unos zapatos de Valentino de altísimo tacón, como si su 1,80 de estatura no fuera ya suficientemente apabullante, Abascal era la viva imagen de la dicha patrocinada. «Estoy muy enamorada y muy feliz». Fue la frase que ella repetía como un mantra ante cuanto micrófono le pusieran delante. Viéndola, era fácil creerla. La bella veracruzana, 'jarocha' de nacimiento, aunque española de origen, pues su padre y su madre lo son, vive un momento más que dulce, almibarado. En pleno duelo por la separación de su acaudalado marido Juan Villalonga conoció como caído del cielo (esa es al menos la versión oficial) a un apuesto financiero francés, Mathias Helleu, por el que jura estar colada, y con el que ya lleva saliendo seis meses. Y a los que opinen que ha encontrado recambio demasiado pronto (dos meses después de hacerse oficial su separación), sin agotar lo que los psicólogos denominan 'el duelo' -es decir, ese periodo de tiempo que nos permite digerir la relación anterior y afrontar la siguiente con madurez y sin resabios del pasado-, ella les contestará que una separación «no es un posoperatorio», necesitado de un periodo fijo de convalecencia, y que en la vida «hay que aprovechar las oportunidades cuando se presentan» (en este caso: al vuelo). Confiesa Abascal que un día entendió que «el secreto de la vida está en vivir el momento» y desde entonces no para de practicar el 'carpe diem'. Su propia biografía demuestra que no es mujer de dudas o titubeos. Fue pareja sentimental y posteriormente heredera de El Tigre (el de Televisa, no el de Ambiciones) cuando ella era apenas una chiquilla recién salida del bachillerato y elegida 'Miss Veracruz', y él, Emilio Azcárraga, un señor cuarenta años mayor y con cuatro divorcios a cuestas. «No necesito un hombre poderoso a mi lado», afirmaba tajante Adriana en estas mismas páginas cuando todavía su matrimonio con el (rico y poderoso) Villalonga parecía funcionar como el mecanismo de un reloj suizo. Poderoso tal vez no, pero hasta la fecha a esta mujer no se le conocen novios pobres, ni siquiera que vivan de un simple sueldo. Matthias Helleu, su actual pareja, es un alto ejecutivo de las finanzas, al que se supone forradísimo, aunque tal como están actualmente las finanzas mejor no suponer demasiado. Él es francés, también está divorciado y es padre de dos hijas, que junto con los tres preciosos retoños de Abascal (Paulina, Diego y Jimena) sumarían cinco. «La mayor ya tiene 10 años. Me parece hasta mentira», exclama la orgullosa mamá, consciente de que la vida pasa a demasiada velocidad como para andar dudando. Menos viajes Ni la incertidumbre de un divorcio todavía sin firmar, ni la incógnita sobre dónde fijará su lugar de residencia (sus hijos viven en Londres y su novio, en París) parecen enturbiar el nirvana en el que flota Abascal. «Ahora mismo no me preocupa, ni me lo planteo». Sí se ha impuesto en cambio estar mucho más con sus pequeños. Su pasión por el arte la había llevado en los últimos tiempos a viajar constantemente por el mundo. Y especialmente a Japón, por la devoción que le profesa al pintor Murakami. Pero el miércoles su agenda estaba cerrada: «Hoy duermo en Madrid y mañana tomo un vuelo temprano y vuelvo a casa, a reunirme con mis niños». La cena fue en el Tomate. Y vaya que si lo hubo. Elegido por el finísimo olfato de Emiliano Suárez, hijo, el restaurante pasa por ser uno de los locales más 'in' de la noche madrileña. Adriana y los insignes joyeros compartieron entre otras delicias jamón del bueno, croquetas de trufa y arroz con ceps y Torta del Casar con cientos de invitados entre los que destacaron Cari Lapique, feliz con su primer nieto y convencida de que «la palabra abuela rejuvenece», sus hijas Caritina y Carla, Nuria Fernández Tapias, Marisa de Borbón y los incomparables Alaska y Mario Vaquerizo, una pareja que lleva una década «totalmente enamorada». El secreto está, según ellos, en que los dos pinchan y cortan. Sobre todo, lo primero, pues ambos actuaron como 'djs' al final de la velada. ![]()
|



