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Ciencia
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| Llega el paciente perfecto |
| 06.11.08 - LA VERDAD | |||
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Presentaba un sudor frío y se quejaba. Ya en urgencias, donde le tomaron la tensión y las constantes vitales, observaron que unas pequeñas secreciones espumosas le salían por la boca. De ahí pasó al quirófano de cirugía cardíaca. Presentaba fracturas costales en la auscultación y no ventilaba por un pulmón. Le pincharon en el neumotórax y, acto seguido, se le aplicó el desfibrilador y se le dio un masaje cardiaco. También se le suministró un miligramo de adrenalina y se le entubó. Los parámetros iban mejorando y subía la frecuencia cardiaca. Se le colocó un tubo en el tórax y se le tomó de nuevo el pulso. El paciente ya estaba estabilizado. Su frecuencia cardiaca y su tensión eran normales. Pasó a planta. La víctima en cuestión no es un ser humano. Se trata de SimMan 3G, un nombre de ciencia-ficción para un robot inteligente tan sofisticado que parpadea, respira, llora, suda, habla, sangra, tose y vomita, además de presentar heridas. Es ya el simulador de pacientes más avanzado del mundo, una auténtica revolución tecnológica dentro del campo de la formación médica. Su complejo software le permite reaccionar de forma independiente, sin necesidad de recibir las instrucciones desde el ordenador que lo controla. Así, sus pupilas se dilatan o contraen en función de los estímulos externos, y no por orden del instructor. Reaccionará de un modo u otro dependiendo de la medicación administrada, su concentración y la dosis. De hecho, el prototipo, que simula a un paciente adulto, con el tamaño y el peso de una persona normal, reconoce y reacciona a más de 100 fármacos y puede ser objeto de estudio para un gran número de casos médicos: complicaciones cardiovasculares, respiración, hemorragias, politraumatismos craneales y cervicales..., cubriendo así todas las áreas de trabajo en la resolución de casos clínicos en pacientes críticos. «Me duele...» La única excepción de posible influencia exterior es a la hora de hablar. El prototipo puede emitir sonidos que dirige un instructor a través de micrófono, si bien puede tener grabadas previamente una gran número de expresiones: «Me duele», «me siento muy mal»... El maniquí robótico, última generación en simulación clínica, tiene un objetivo muy concreto. Puede simular muchos síntomas de enfermedades para que los profesionales de la salud puedan entrenarse y aprender nuevas técnicas. El objetivo es mejorar sus diagnósticos de cara a conseguir una práctica clínica más perfeccionada, que redundará en una mayor seguridad de los pacientes reales y servirá para «salvar vidas», según explicó Jorge Vilaplana, director gerente de Laerdal España, empresa creadora del simulador. El robot, extremadamente realista, fue presentado ayer en público y se pondrá en venta a finales de este año. Su tecnología, como ha quedado demostrado, permite el entrenamiento de los profesionales sanitarios en cualquier ámbito: la calle, una ambulancia o un quirófano, lo que permite su uso durante todo el proceso de atención al paciente, desde el punto inicial donde surge la incidencia sanitaria hasta la estabilización hospitalaria. La Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona ya ha comprado un prototipo y hay un centenar vendidos en el resto del mundo. Enfermo en prácticas SimMan 3 G tiene respiración espontánea y un control que le permite la simulación de un gran número de complicaciones médicas, como edemas o espasmos. Permite el acceso intraóseo en la tibia y el esternón, la posibilidad de inserción de un tubo de drenaje, el control de la presión arterial, y presenta unas 2.500 variantes de ritmos cardíacos, en los que se puede aplicar la desfribilación y el marcapasos transcutáneo. Lo más importante de la simulación viene al acabar, durante el proceso de análisis denominado debriefing. La sofisticación del equipo permite grabar todas las acciones realizadas, a través de una webcam, y obtener así un informe detallado y cronológico. De esta manera, puede ser revisado por instructores médicos y alumnos, analizando qué hubiese podido ser mejorado y cómo, así como valorar posibles soluciones alternativas. Su uso es esencial para la enseñanza en urgencias y emergencias, ya que el revolucionario robot puede conducirse al escenario real donde se ha producido un suceso sanitario similar. El mundo de almas de metal está más cerca de la realidad. ![]()
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